Casimira Iturriaga Ereño cumplió ayer cien años. Acompañada de su amplia familia, recibió en este día tan especial al alcalde de Etxebarri, Pedro Lobato, que le entregó un ramo de flores y una tarta de cumpleaños; una visita que le hizo “mucha ilusión” a Casimira.
Natural de Etxebarri, esta vecina centenaria recordaba ayer que, precisamente, su abuelo había sido también alcalde, Lorenzo Iturriaga, cuya foto permanece en el salón de plenos del Ayuntamiento junto al resto de los primeros ediles.
Arropada por su hijo José Luis, su nuera Nieves, su nieta Itziar, su sobrina Helena y su bisnieta Marta, todos residentes en Etxebarri, Casimira se mostraba encantada con este cumpleaños. Y parece que la longevidad es cosa de genética, puesto que las hermanas de la homenajeada cuentan nada menos que con 96, 92 y 88 años.
Aunque hace un mes que Casimira se trasladó a casa de su familia debido a los mareos que sufre por los vértigos, la anciana siempre había vivido sola, siendo muy activa e independiente, con una visita semanal a la peluquería y a la Iglesia, según comenta.
Quizá esa actividad sea el secreto de su fortaleza, que le ha dado una salud de hierro a pesar de su dura vida, que en sus años jóvenes, como a tantas mujeres, le obligaba a ocuparse de la huerta, los animales y la familia, incluso a acudir andando cada día hasta Bilbao para vender las cantinas de leche ordeñada en casa.
Así ha podido mantener su alegría y coquetería intactas, pudiendo presumir orgullosa de no haber estado nunca ingresada en el hospital, quizás por la fuerza que también da haber vivido un gran amor durante más de sesenta años junto a su ya fallecido marido.
Y, visto lo visto, el alcalde no dudó ayer en despedirse de Casimira hasta el año que viene, cuando seguro que le volverá a recibir con una amplia sonrisa.






